VIERNES SANTO. 6 de abril de 2007.

No pudo ser.

Foto Carlos Alberto Garrido Liceras. 2.007.

Lamentablemente no pudo ser. Si bien tradicionalmente las Cofradías vivimos pendientes del tiempo por ser época de climatología cambiante, lo de este año, por extraordinario, pasará a la historia. No sabemos si por la mano del hombre con su provocado cambio climático, o por la mano de Dios, pero el caso es que en el Viernes Santo de 2007 nevó.
Tras la breve, pero exitosa procesión de la Cofradía del Dulcenombre, cayó una lluvia constante que en ocasiones se tornó nieve y que se prolongó hasta nuestra habitual hora de iniciar el Desfile, allá sobre la cuatro y media de la tarde. Esta circunstancia provocó que los hermanos que lograron llegar a la casa Hermandad debidamente uniformados, lo estaban, cuanto menos, húmedos.
Decidida la suspensión del Desfile nos trasladamos a la Iglesia Parroquial de Sta. Ana a la espera de la decisión de la Junta de Crisis. Mientras, el tiempo mejoraba y las nubes dejaron entrever un cielo límpido y claro.

Foto Carlos Alberto Garrido Liceras. 2.007.

La Junta de crisis decidió realizar un traslado de los titulares a nuestra Casa Hermandad, una vez considerada la inestabilidad del tiempo, el estado de algunos de los componentes de la procesión (empapados), la escasez de horquilleros (que luego se desmostró que no fue tanta) y que existían vehículos en las calles por las que discurriría la procesión, en sus distintas opciones.

Foto Carlos Alberto Garrido Liceras. 2.007.

Previamente a las seis y media, hora en la que comenzó el breve traslado, la banda de Guardias Jóvenes de Valdemoro acompañada de la sección de honores realizaron el Desfile. Los chavales no quisieron quedarse sin desfilar por las calles de Archidona y así lo hicieron saber, por lo que orgullosamente fueron anunciando que se acercaba la hora de la salida de nuestro titulares.
Ya en el traslado a calle Siles, tras la banda, el cortejo era encabezado por una sección de penitentes con sus velas apagadas, la numerosa representación de la Guardia Civil precedía al trono del Cristo de la Humildad. Tras él, la zumba y el apostolado, despojados de sus cruces y sin coronas de espino. Las presidencias antecedían al trono de la Virgen de los Dolores, la banda de música “San Isidro Labrador” de Churriana cerraban el cortejo, que iba acompañado por el numeroso público que se congregó en la plaza de la Iglesia.

Emotivo, por lo extraordinario de la ocasión, fue el encuentro de ambos tronos frente a nuestra Casa Hermandad, que se mecieron al unísono al son de los acordes de la marcha “Virgen de los Dolores” que el maestro Francisco Grau compusiera para nuestra Virgen.
Lo angosto de la calle y de la puerta de nuestra Casa Hermandad impidieron la entrada del trono de la Virgen, por lo que se optó, para evitar desperfectos en el palio, volver de nuevo a la Iglesia Parroquial de Sta. Ana. Por el contrario, el trono del Cristo no tuvo problemas y por primera vez se produjo su encierro en nuestra sede social.
Tras el trabajo perfecto y generoso de los horquilleros de la Virgen, en la complicada maniobra de acceso al templo Parroquial concluía la procesión del 2007, la procesión que no pudo ser.