Pregón Mariano con motivo del 75º aniversario del nombramiento de cotitular de María Stma. de los Dolores.
17 de Septiembre de 2005. Autor D. Juan Carlos Rodríguez Burdalo

Vengo de lejos para cantar a mi Virgen de los Dolores.
Para comparecer esta noche ante vosotros, traigo encendidos el corazón y la palabra. Aquí llego, amigo entre amigos que me reciben como pregonero en esta efeméride.

Quizás sepáis que Homero,el poeta errante griego,el bardo herido de sol y de ceguera,llamaba kerix, pregonero,al que voceaba por plazas y caminos las gestas y alabanzas del Rey. En la Biblia pregonero es el mensajero de la paz: "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!", dice el Profeta Isaías. Y en el Nuevo Testamento el pregón principal, el kerigma, es el que anuncia que Cristo vive, que Jesús crucificado ahora está vivo para siempre. La Real Academia define el pregón como anuncio público de una celebración,y de su incitación a participar en ella; en esa definición me reconozco. Os anuncio la fecha grande de un aniversario grande: el septuagésimo quinto del nombramiento de María, madre de Cristo, como Titular de la Real y Venerable Cofradía de nuestro Padre Jesús de la Humildad y María Santísima de los Dolores. Celebración externa,pero sobre todo interior, íntima,que se erige en fundamento y verdad de nuestro ser religioso,un buen momento quizás para adentrarnos por los senderos siempre personales de la reflexión, en busca de posibles ajustes en la maquinaria ética y moral de nuestra vida.
Me habéis nombrado vuestro kerix,vuestro pregonero,aunque yo no soy nadie relevante en la vida de la cofradía; tampoco tengo méritos bastantes a estimar por los vecinos del pueblo. Quizá mi único bagaje es vestir el uniforme que visto y amar esta tierra mía y vuestra. Mía, porque el destino así lo ha querido,como enseguida contaré.Ese destino que me permite decir que hoy vuelvo a Archidona,o preguntarme,¿pero me he ido alguna vez?. Archidona vuestra, por que le pertenecéis con la intensidad con que pertenecen las raices a la tierra que las vivifica,las nutre y, asomándolas al aire, las transforma en árbol. Pero prometí desvelar mi atadura sentimental a esta villa,esa mano misteriosa del destino,que algunos cofrades de la Humildad con quienes me unen viejos lazos de afecto y amistad me han oído referir alguna vez.
Hace algo más de veinte años,realizaba yo un importante curso profesional que terminaba con una semana de prácticas. En aquella ocasión, para un grupo de treinta personas, tal semana se programó en las provincias de Granada y Málaga.A tres nos correspondió Archidona como sede; aquí y entonces mi primer pellizco del destino; aquí me alojé y transité sus calles y plazas,sus montes y veredas,la cima del Santuario de la Virgen de Gracia, el Pico del Conjuro,las lagunas Grande y Chica,la Hoz de Arroyo Marín,la ermita del Nazareno,en fin las tierras bajas de sus dehesas y olivares. Tres años más tarde,en 1986,supe del certamen de poesía que convocaba cada año el Ayuntamiento de esta villa. Ilusionado entonces por el recuerdo de la semana vivida en Archidona,presenté mis poemas al concurso con la enorme fortuna de ganar las medallas de oro y de bronce,lo que me permitió volver al pueblo para recibir el doble premio y leer mis versos en un acto organizado en la Plaza Ochavada. Muy pocos años después,en 1989, volví a presentarme al concurso,obteniendo el segundo premio,la Medalla de Plata.Otra vez volvía a Archidona. En esta ocasión el acto de entrega fue en la plazuela ajardinada frente al Ayuntamiento.Creo poder afirmar que pocos poetas,si alguno hay, tienen en la vitrina de su casa las tres medallas del certamen literario "Villa de Archidona", que yo muestro con tanto orgullo. Hoy los tres poemas de aquellas lides poéticas están recogidos en libros que con el paso de los años he ido publicando.
Aquí acaban los motivos literarios,que no mi vínculo con Archidona,porque diez años después,en 1998, otro curso profesional,en esta ocasión el de ascenso a general,también termina con una semana de prácticas, y otra vez la mano invisible del destino,otra vez esa semana se desenvuelve en Andalucía y otra vez al reducido grupo en el que me integro, cinco coroneles de entre sesenta, se le asigna como zona de operaciones la comarca de Archidona / Antequera,una de las diez posibles. Decidme,¿no os parece que un empeño del destino conmigo y Archidona nos aboca al encuentro y recíproca pertenencia? A los pocos meses de finalizar aquel curso,me nombran director del Colegio de Guardias Jóvenes "Duque de Ahumada",de la Guardia Civil,ubicado en Valdemoro,tan vinculado a esta Cofradía de la Humildad desde hace más de cincuenta años en su condición de Hermano Mayor. Aquel hecho fue determinante para mi abrazo definitivo con Archidona a través de la Cofradía. Volví para procesionar a nuestros Santos Titulares el Viernes Santo de los años 1999,2000 y 2001,acompañando el importantísimo despliegue de alumnos del colegio conformados en sus escuadras de Tapones,Gastadores,Banda de cornetas y tambores y Compañía de Honores, en número siempre por encima del centenar. Aquí y en Valdemoro se abrieron lazos de fraterna amistad con Antonio Navarro, Francisco Delgado y otros cofrades. Siempre recordaré con gratitud que en mi imposición de la faja de general,la Cofradía me honró con su compañía.Nada descubro,por tanto, si os digo que Archidona y la cofradía de la Humildad están en mi vida,son parte de mi vida. Por eso quiero ahora saludarte,Archidona,vieja Arxiduna,con mi verso ofrecido para este nuevo encuentro:

Quiero confesar que abrazo tu nombre,
el cíngulo de luz que lo proclama;
que escucho el cerco pequeño, la lluvia
que gotea su dulce partitura
en la palma de un sueño descendido.
La luz que tú me das yo te devuelvo,
herida en las esquinas del retorno.
Pues donde quiso plaza el corazón,
sin más aval que su convencimiento,
entregó sus baluartes principales.

Por tanto, hoy vuelvo a mi pueblo y a mis amigos,a mi cofradía y a mis Santos Titulares; hoy con especial emoción para cantar a María Santísima de los Dolores al cumplirse el septuagésimo quinto aniversario de su nombramiento como Titular.De ahí mi agradecimiento profundo a la cofradía,a su Junta de Gobierno y en particular su Hermano Mayor,don Antonio Nuevo Garcés, por hacerme el inmerecido honor de elegirme pregonero esta tarde entre vosotros. Gracias igualmente a mi presentadora,doña María Victoria Medina Texeira, por sus palabras generosas en exceso,pero tan de agradecer por su afecto y consideración al pronunciarlas. Gracias, por ese cariñoso perfil que ha trazado sobre mi vida y mi obra. Palabras, abrumadoras para mí de tan cordiales, y que le agradezco desde el corazón.
Si descalzo de méritos para la ocasión, dos sentimientos confluyeron en mi al aceptar la propuesta. El primero,el gozo ilusionado de anunciar aquí,en Archidona y ante vosotros, algo que no por bien conocido resulta menos notable: que se cumple el septuagésimo quinto aniversario del nombramiento de María Santísima de los Dolores como Titular de nuestra cofradía. El segundo sentimiento es el de fidelidad y coherencia con mi conciencia de creyente.Por eso mi pregón pretende recordar el 75 aniversario, ante todo y sobre todo, como un un hecho religioso. Hoy, aquí en nuestra iglesia de Santa Ana; mañana la Dulce Señora,la Virgen de los Dolores de Archidona procesionará por calles y plazas de esta monumentalidad histórico artística, territorio de su titularidad cofrade. Esa andadura es andadura de amor,camino sostenido en la fe y devoción de un pueblo que en esta liturgia se reconoce e identifica. Porque la procesión no es sólo un paseo cívico, ni un acto cultural; es una catequesis dada y recibida en la elocuencia del silencio;es un acto público de profesión de fe y de adhesión a sus misterios. La sabiduría popular, sustentada en una fe secular que ha cimentado nada menos que la civilización europea, no ignora que la respuesta a la crisis de valores que tanto lamentamos se encuentra en el misterio, claro y sencillo, de un Dios clavado en una cruz y en presencia de su madre,luz que desvela el sentido del dolor humano y el triunfo eterno y definitivo sobre la muerte.
Confesados esos sentimientos que me llevaron a aceptar esta comparecencia ante vosotros,en verdad quiero deciros que traigo el corazón en las palabras,en el dócil fulgor de las palabras,en el vivo recuerdo de Archidona en mis estancias anteriores. Permitidme os lo diga con uno de mis poemas.

En estos días que septiembre anuncia
colores fugitivos,
extrañas coincidencias
que se vuelven amables como luces
anunciando un latir tras los balcones;
ahora que atardece
y se esculpe en el aire la distancia,
también mi corazón muestra rescoldos
que pudo resguardar en su memoria,
paisajes de otro tiempo
con luces y ventanas encendidas
abiertas al pregón de lo que tiembla.

Estos días que septiembre transforma
en cálidos naufragios transparentes
recorro la ciudad,
aparco los tranvías del olvido
y busco signos,
la dulce levedad que me convoca
al húmedo pespunte de otro tiempo
devuelto en los colores de la tarde,
en el verde imposible de los tilos
que disfrazan sus ramas con murmullos
para no confesarse, como yo,
esplendor que se apaga con la niebla.

Amigos,traigo un ofrecido equipaje de emoción y sentimientos para daros,conmigo el lejano recado de mis antepasados, campesinos andaluces y extremeños,las campanas de su sangre repicando esta noche a encuentro y abrazo en mis venas.Ojalá mis latidos de hombre enamorado de España alcanzaran en mis palabras el don tan alto de la fraternidad de ambas tierras entrañables y semejantes:laboriosas las dos,esforzadas las dos,paridoras las dos de hombres y mujeres acostumbrados a llevar en sus frentes con extraordinaria dignidad los signos del trabajo,las señales del sudor de ganar el pan de cada día; la luz de la verdad en su mirada; la raíz de la tierra que viven y pisan fruteciendo en las parcelas del alma; veneradoras las dos de Ntra Sra de los Dolores.
Viajero hasta Archidona en este día de septiembre, todavía el sol reciente y espléndido en su canción de verano,aquí me ofrezco a pregonar a nuestra Virgen de los Dolores,vuestra y mía,nuestra,la Señora. Y lo hago embargado por un cierto pudor de saberme pequeño entre tantos pregoneros excelentes llegados a esta cofradía ,año a año,en diversas conmemoraciones,buenos conocedores de las tradiciones de Archidona,de las costumbres de esta hermosa villa, cuando yo no puedo contar ni cantar nada que ya no sepáis. Rindo aquí homenaje a cuantos me antecedieron en otras celebraciones,todos con mérito grande para ello,que en mí no puede ser sino benevolencia vuestra. Por eso, Virgen de los Dolores,Señora y Titular mía,al mirarte tan cerca que casi te toco,déjame pedirte ayuda con palabras prestadas del poeta Gerardo Diego:

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

Amigos,como un prioste que quisiera ser convincente en su petición de limosna,así pido yo vuestra comprensión y generosidad para con este pregonero.Es posible que os diga esta noche cosas que otros,en otra ocasión y con otros motivos, también os dijeran,pero aunque la comunión en los sentimientos se traduzca en el parecido de lo expresado,entiendo que las semejanzas en asuntos de esta trascendencia son fruto directo del alma, de lo substantivo del ser humano como especie mayor de lo creado. También sé,como sabéis vosotros, que la necesidad de profesar la fe y de practicar el culto mediante celebraciones concretas, fue configurando la razón de ser de las cofradías, con su doble función religiosa y social. Ahí la razón que nos convoca,ahí cobra razón celebrar ante Ntra Sra de los Dolores este año especial en que se cumplen 75 de su nombramiento como Titular,excelente ocasión que nos invita a renovar nuestra fe en un sentido que trasciende, incluso, lo religioso, para asentarse en la raíz del pueblo, en sus creencias, tradiciones y sentimientos.

En este tiempo casi otoñal,ahora que obscurece en los campos y en nuestro corazón,os invito a reflexionar acerca de Nuetra Señora de los Dolores.Queridos amigos cofrades: poned los oídos en la Historia y escuchad en la noche la voz de los tiempos, porque esa voz nos revelará la personalidad de aquella mujer,la mujer que hace más de dos mil años fue elegida por Dios para protagonizar la más grande ocasión que vieran los tiempos,la misma que hace 75 años fue proclamada titular de nuestra cofradía de la Humildad . Escuchad y conoced a través de su condición de madre quién es ella y cómo llegó hasta nosotros.

La tradición y algunos textos sagrados nos dicen que hace veinte siglos y medio, un anciano matrimonio, Joaquin y Ana, vecinos de Galilea, veían anochecer sus vidas sin descendencia, invocando con frecuencia al Dios de Israel su pesar y su deseo. Yahvéh los escuchó y Ana dio a luz una niña. Un Protoevangelio nos describe al ángel del Señor con esta salutación: ¡Salve, María, dulce niña de Ana!. Al alcanzar los tres años de edad, sus padres la llevaron al templo en la preceptiva presentación. La recibió el Sumo Sacerdote, quien, la bendijo y exclamó: "El Señor ha engrandecido tu nombre por todas las generaciones, pues al fin de los tiempos manifestará en ti su redención a los hijos de Israel y una espada de dolor atravesará tu alma". Aquella niña acababa de vincularse así a la redención del mundo, daba el primer paso para ser nuestra Titular, la Santísima Virgen de los Dolores.
Al cumplir los 12 años, los muchachos y muchachas de Israel entraban en una etapa muy especial porque de acuerdo con la ley, los varones empezaban a disfrutar de los derechos civiles y las muchachas eran consideradas "gedulah", osea autorizadas al matrimonio. Parece que María, a los catorce años, lo contrae con el carpintero José. Después, concebiría por gracia del Espíritu Santo. En las Sagradas Escrituras y en nuestra memoria las palabras del arcángel Gabriel: "¡No temas, María!, porque has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo al que llamarás Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo."
Aquella joven, quedaba aturdida y extasiada. El cántico del Magníficat nos presenta maravillosamente aquella situación :


" Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación. "


Como bien sabemos, María cumpliría el designio del Señor y daría a luz en Belén un niño al que llamó Jesús, que en el tiempo señalado por la ley judía sería presentado en el templo para cumplir el rito de la circuncisión. Lope de Vega nos retrata a la Virgen María en aquella época de su vida, cuando contaba 16 0 17 años de edad, con un magnífico soneto que digo ahora:

Poco más de mediana la estatura
de aceituna el color, negros cabellos,
vivos los ojos, y las niñas de ellos
siempre radiantes con igual dulzura.
Las cejas lindas, de color oscura,
bien formada nariz, de labios bellos,
tan hermosos, que hablaba el cielo
en ellos por celosías de su rosa pura.
La mano larga para siempre darla
saliendo a los peligros al encuentro
de quien para vivir fuese a buscarla.
Esta es María, sin llegar al centro,
que el alma solo puede retratarla
pintor que tuvo nueve meses dentro.

Basilio de Seleucia, San Basilio, nos ofrece el siguiente monólogo de María:
¿Cómo os llamaré?, le decía ella. ¿Hombre?, pero vuestra concepción es divina. ¿Dios?, pero Vos estáis revestido de nuestra carne. ¿Qué haré por Vos? ¿Voy a alimentaros con mi leche o a glorificaros? ¿Os voy a rodear de cuidados como una madre o a adoraros como una sierva? ¿Besaros como a mi hijo o rogaros como a mi Dios? ¿Debo daros leche o incienso? ¡Qué misterio inenarrable! ¡El cielo os sirve de trono y Vos reposáis en mis brazos! Sois por entero de los habitantes de la tierra y no habéis privado al cielo de vuestra presencia.

Posteriormente, María, con el niño, debe huir a Egipto bajo la protección diligente de José, porque Herodes buscaba al niño para matarlo, nos dice Mateo en el Evangelio. Después de la muerte de Herodes, cuando la sagrada familia regresa a Nazaret, comienza el largo período de la vida oculta. Diariamente junto a ella está el hijo a quien ha puesto por nombre Jesús. Y Jesús crecía en edad y sabiduría junto a María y José, siendo conocido por muchos como "el hijo del carpintero". Pero dejad que pasen ahora en vuestro pensamiento veinte años para proseguir con nuestro relato. Poned de nuevo vuestra atención en la Historia, una tarde en el palacio del gobernador romano de Galilea.Escuchad:
"Yo, Poncio Pilato, Presidente de la Interior Galilea; aquí en Jerusalén, regente por el Imperio Romano, dentro del Palacio de Archipresidencia: juro, sentencio y pronuncio a muerte a Jesús, llamado de la plebe Nazareno, y de patria galileo, hombre sedicioso contrario a la ley de nuestro pueblo y del grande emperador Tiberio César.
Y por la dicha mi sentencia determino que su muerte sea: crucificado con clavos a usanza de reos.
Porque aquí, juntando y congregando cada día muchos hombres pobres y ricos, no ha cesado de promover tumultos por toda Judea; haciéndose Hijo de Dios y Rey de Israel con amenazarles la ruina de esta insigne ciudad y su templo de Jerusalén y del Sacro Imperio; negando pagar el tributo al César. Y por haber tenido atrevimiento de entrar, con ramos y triunfos con gran parte de la plebe, dentro de la misma ciudad de Jerusalén y en el sacro templo de Salomón.
Mando al primer centurión, llamado Quinto Cornelio, que le lleve por la dicha ciudad de Jerusalén a la vergüenza ligado así como está ; azotado por mi mandato. Y séanle puestas sus vestiduras para que sea conocido de todos. Y la propia cruz en que ha de ser crucificado vaya en medio de los otros dos ladrones, que así mismo están condenado a muerte por hurto y homicidios que han cometido, por todas las calles públicas para que de esta manera sea ejemplo de todas las gentes malhechoras.
Quiero así mismo y mando por esta mi sentencia que, después de haberle traído aquí por las calles públicas a este malhechor, le saquen de la ciudad por la puerta de la Torre Antonia y, con voz de pregonero, que diga todas estas culpas en esta mi sentencia, le lleven al monte que se llama Calvario; donde se acostumbra a ejecutar por hacer la justicia a los malhechores y facinerosos, y allí fijado y crucificado en la misma cruz que llevará como arriba se dijo, quede su cuerpo colgando entre los dichos ladrones. Y sobre la cruz, y en lo más alto de ella, le sea puesto el título de su nombre en las tres lenguas: hebrea, griega y latina. Y que en todas ellas y cada una se diga: REY DE LOS JUDÍOS, para que todos los entiendan y sea conocido de todos.
Así mismo mando, so pena de perdición de bienes y de la vida y de rebelión al Imperio Romano, que ninguno de cualquier estado y condición que sea se atreva temerariamente a burlar la dicha justicia por mi mandada hacer. La que será pronunciada, administrada y ejecutada con todo rigor, según los decretos y leyes romanas y hebreas.
Año de la creación del mundo cinco mil doscientos treinta y tres. Día catorce de marzo.
Que así es mi voluntad. Amén.

Mirad a María,madre de Jesús con María de Cleofás y María Magdalena escuchar estremecida la sentencia, y vedla, confundida entre la multitud, seguir los pasos del hijo en el penoso recorrido hacia la muerte.No es difícil sospechar cuáles serían las reacciones del alma de la Virgen ante lo que estaba ocurriendo en el Calvario. Sin duda, poco a poco se fue abriendo camino entre la multitud y logró situarse por fin al pie de la cruz. "Es la madre del ajusticiado -dirían-; ella no tiene la culpa. ¡Hacedle paso!"
Levantan la cruz. María escucha el respirar fatigoso y jadeante de su hijo, puesto en el mayor de los suplicios. Escuchémoslo en el verso de Pemán:

Estaba la Dolorosa
junto al leño de la Cruz.
¡Qué alta palabra de luz!
¡Qué manera tan graciosa
de enseñarnos la preciosa
lección del callar doliente!
Tronaba el cielo rugiente.
La tierra se estremecía.
Bramaba el agua... María
estaba, sencillamente.


Las tres horas que siguieron, mientras Jesús derramaba gota a gota la sangre que un día recibiera de su madre, fueron las más sagradas de la historia del mundo. María, según nos escribe San Juan, se situó junto a la cruz de Jesús, ¡uxta crucem Iesu, lo que significa "a corta distancia de ella", tal vez tocando con la madera misma . Y si se tiene en cuenta que, según costumbre, los maderos eran bajos, de modo que los pies del crucificado tocaban casi en el suelo, la proximidad era mayor. En aquellas largas horas de agonía recordaría la humillación del establo de Belén, la pobreza de la casa de Nazaret, los sinsabores de la huida a tierras de Egipto,la fatiga del trabajo humilde de cada día con Jesús y con José. Es la tristeza infinita de una madre, nuestra Virgen de los Dolores de Archidona.
Según la ley judía, los cuerpos de los ajusticiados no podían quedar en la cruz durante el sábado, día sagrado. Por eso los judíos suplicaron a Pilatos que acelerara su muerte, que les quebrasen las piernas y los quitaran de allí. Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas de los dos crucificados con Jesús, pero al acercarse a éste vieron que estaba ya muerto. Por eso no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al punto fluyó sangre y agua. El que lo vio es testigo de ello y su testimonio es verdadero. (Juan 19, 31-37).
Al atardecer, José de Arimatea se presentó a Pilatos y le pidió el cadáver de Jesús. Entonces los hombres se pusieron a desprender el cadáver de la cruz. Mientras cogían las manos bañadas en sangre y extraían los clavos, resonaban otra vez en los oídos de la madre los golpes que los habían metido. Cuando quedó lavada la sangre ennegrecida, aparecieron las heridas. La una empezaba donde había acabado la otra. Entonces quedó el cadáver de Jesús en el seno de María.

¡Oh Virgen de los Dolores,
que abrazas muerto a Jesús!
Feliz quien tuviera el alma
donde a Cristo tienes tú
.

Cuando una madre se encuentra ante el cadáver de su hijo se produce en su alma una transformación: hasta el último aliento, toda su atención se habrá dirigido a ver cómo se desarrolla su enfermedad. Cuando ya ha muerto, la atención se cambia en amor. El alma se vuelve ahora al pasado y reúne, llena de afecto, todos los recuerdos del difunto. El cadáver del hijo es para ella el libro en el que lee con todos sus detalles la historia de la vida que ha fenecido. Ahora la atención de María se concentra toda en el cadáver. El momento es recogido por la inspiración del poeta Antonio Murciano en estos versos:

Quedó el Calvario desierto.
-Hijo mío, ¿estás despierto?-
Id… contempladme a María
hablándole a su hijo muerto
como cualquier madre haría.
Espinas lo que ayer flores.
Por dolerme su agonía
me llaman desde aquél día
la Virgen de los Dolores.


Después,en soledad, en el más absoluto y desconsolado dolor del mundo, volverá María hasta su casa ,esa casa que cada año,en la noche del Viernes Santo de Archidona es la iglesia de Santa Ana, adonde se retira sólo acompañada por sus cofrades de La Humildad,ella,mujer de la más honda soledad, huérfana de hijo, madre en la muerte, madre en la noche del mayor silencio. Así vuelve,María,más sola que el dolor, hundido en su regazo para siempre.
Hasta aquí los hechos ocurridos hace más de veinte siglos y que a través de la Historia,los Evangelios,otros textos sagrados de los Padres de la Iglesia,y la Tradición han llegado a nuestros días. Por alguna de esas fuentes que cito sabemos de la ascensión a los cielos de María,madre de Cristo. Sabemos igualmente que desde los primeros tiempos del cristianismo,nació el amor y culto a nuestra Señora. La devoción a los dolores de María fue difundida especialmente,a mediados del siglo XIII,por la orden de los siervos de la Virgen o Servitas,cuyo principal cometido era meditar en la pasión de Cristo y en los dolores de su Madre.

Pero sabéis que los poetas somos creadores e imaginativos.Por eso ahora os invito a poner conmigo los ojos del alma,los nuestros, en la Archidona de hace trescientos años,la Archidona del siglo XVIII ,en un viaje al misterio que muy bien pudo ser realidad. Imaginad una tarde de septiembre como ésta de hoy en que nos reunimos. Asomaos a la ventana del tiempo y mirad las viñas y olivares;fijaos en ese antepasado de cualquiera de vosotros afanado en su labor jornalera entre los olivos; reparad en su desasosiego,de pronto cegado por la luz crepuscular y deslumbrado por una presencia. Contemplad ante él una mujer joven,casi adolescente,plena de serenidad y belleza,vestida de luto; advertid con cuánta ternura se acerca y le habla;oíd sus palabras:
"No temas,soy María,la dulce niña de Ana,la desposada con José y madre de Jesús,el que nació en un establo de Belén,al que presenté en el templo y acepté la profecía de Simeón:esta espada de dolor que ves clavada en mi pecho. Sí,soy María,madre de Jesús, con el que huí a Egipto para evitar su muerte,con el que viví treinta años en la aldea de Nazaret,el que transformó el agua en vino porque yo,su madre,se lo pedí en Canaá,el que sanaba enfermos y resucitaba muertos,al que vi prender,injuriar, azotar y coronar de espinas entre burlas y escarnio; con el que subí al monte Calvario y padecí con él su crucifixión y muerte;al que luego desclavaron y dejaron yacente en mi regazo… Soy María,no temas,vengo aquí para estar entre vosotros ..."

Aturdido,aquel antepasado vuestro creyó vivir una alucinación; recobró el aliento y a la carrera buscó refugio en la iglesia del Señor de la Columna. Pero apenas pisó el templo,una visión le postró nuevamente: allí, envuelta en un resplandor,sobre un altar,estaba la mujer joven y bella del olivar,la dulce niña de Ana,la madre de Cristo,la Virgen de los Dolores de Archidona. Aquel hombre,seguramente iletrado, poco instruido,nada escribió sobre el asunto,pero contó el suceso con todo lujo de detalles al autor de un grabado que conserva la cofradía de la Humildad,con una leyenda que dice:Nuestra Señora de los Dolores ,como se venera en la iglesia del Señor de la Columna de esta Villa de Archidona. El grabado está fechado en 1792

Hasta aquí la licencia del poeta. Detened ya el viaje por imaginarios territorios del misterio y volved los ojos a la más prosaica realidad. Por documentación de los archivos cofrades, sabemos que la preciosa imagen ,tras peregrinar por algunas cofradías archidonesas,incluso algún domicilio particular,recaló y residencia en la de la Real y Venerable Cofradía de nuestro Padre Jesús de la Humildad. Hace 75 años, por aplicación del Derecho Canónico en Decreto del obispado de Málaga, de 12 de noviembre de 1930, es proclamada Titular de la Cofradía, trasladándose desde la iglesia del Señor de la Columna a la de Santo Domingo; hoy, ante nosotros en esta de Santa Ana. De aquella titularidad conmemoramos el septuagésimo quinto aniversario.

El Pregón llega a su fin. Pregonar ,dije al comienzo, es el anuncio público de una celebración y de su incitación a participar en ella.Y como creyente,mi pregón pretendía recordar la vida de María Santísima ligada a Cristo,su hijo,en el 75 aniversario de su llegada como Virgen de los Dolores a nuestra cofradía, e invitaros a vivir en plenitud el acontecimiento. Y esto es lo que he tratado de ofreceros. Pregonar a Nuestra Señora en la verdad de una villa y una cofradía incomparables donde es posible todo: la fe, la devoción, la entrega, el amor y... hasta llamar a mi humilde persona para compartirlo con vosotros.Así lo siento y proclamo en esta tierra de Archidona,que siento mía,tan mía como este soneto mío que dejo aquí con mi gratitud.


Me llamaron la Dama y el camino;
Señora de un lugar donde madura
la luz que ciñe el sol a la cintura
de un bético lugar hecho destino.

Llamaron de Archidona, sobrevino
un cálido temblor a mi estatura,
un dulce abejear de la ternura
hurgando en el costado peregrino.

Dispuse el corazón para el encuentro.
Ordené los andenes de mi vida
con rosas del otoño en que consisto,
y habitado de sueños, bien provisto,
entrego la respuesta obedecida
sintiendo a la Señora más adentro.

Archidona,17 de septiembre.2005
Juan Carlos Rodríguez Búrdalo

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

LA PASIÓN SEGÚN LOS EVANGELISTAS
JUAN DE MATA CARRIAZO Y ARROQUÍA
JOSÉ MARÍA VALVERDE
FAUSTINO MARTÍNEZ GOÑI
VICENTE GARRIDO CAPA
F.M. WILLAM
JUAN LEAL,S.I.

TEXTOS POÉTICOS

BASILIO DE SELEUCIA
CANCIONERO RELIGIOSO POPULAR
EFRÉN, SANTO Y POETA SIRIO (SIGLO IV)
LITURGIA ECLESIAL (STABAT MATER)
LOPE DE VEGA
JOSE MARIA PEMAN
GERARDO DIEGO
ANTONIO MURCIANO
RAMÓN CHARLO
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ BÚRDALO